Bahía Drake, Corcovado e Isla del Caño

Los que conozcan Costa Rica y sus paisajes ya sabrán de lo que hablo. Y los que estén planeando visitar el país en sus próximas vacaciones, este artículo os servirá de gran ayuda, ya que la zona de Drake y Corcovado es sin duda uno de los lugares más mágicos del país y también del mundo.

Península de Osa

Para comenzar vamos a situarnos. La península de Osa, perteneciente a la provincia de Puntarenas, se encuentra al sureste del país, y sus costas son bañadas al este y al sur por el océano Pacífico y al oeste por el golfo Dulce. Tanto el parque Corcovado como la isla del Caño pertenecen al Área de Conservación de Osa, que engloba toda la península y el resto de la costa sur de Puntarenas, incluyendo también la espectacular playa de Bahía Ballena.

Peninsula de Osa
Península de Osa • fuente: packagecostarica.com

Bahía Drake

Junto a Puerto Jiménez, es el principal destino turístico de la península de Osa de todos aquellos que planean visitar Corcovado, bucear en la isla del Caño o simplemente relajarse tomando el sol en su paradisiaca playa.

Llamada así debido a que fue descubierta por el corsario inglés Sir Francis Drake en el Siglo XVI. Drake es solamente el nombre de la bahía, aunque se use de forma genérica para referirse al pueblo de la playa que realmente se llama Agujitas; y su playa, la Playa Colorada.

Agujitas es un pueblo remoto de 400 habitantes, totalmente alejado de la civilización. No hay policía ni bancos ni cajeros. La electricidad se cae cada vez que hay una tormenta fuerte, la conexión a internet llega a duras penas y tan solo cuenta con un supermercado, un salón que hace de colegio, una iglesia, una clínica médica, un dentista y un par de restaurantes y de bares. Prácticamente la totalidad de los comercios son sencillos hostales y cabinas (cabañas individuales).

Todo allí roza la clandestinidad: los coches son ilegales, la gente no tiene permiso de conducción, y seguramente más de un inmueble haya sido construidos sobre el terreno sin concesión alguna… aunque tampoco tiene sentido que el pueblo funcionara de otra manera pues realmente es un sitio muy pequeño.

Esto es lo que lo hace de Agujitas un lugar con un encanto único, que en parte ayuda a alejar a todos aquellos turistas acostumbrados a las altas comodidades, dejándolo libre para el disfrute de los amantes de la aventura y de la pura vida en todo su paradigma.

A pesar de las apariencias es un pueblo tranquilo y seguro donde el turista es muy bien recibido por sus habitantes. Aunque la hospitalidad cambia cuando un foráneo deja de ser turista para intentar establecerse y formar parte de la comunidad. A su favor tiene que sea uno de los sitios más baratos del país en cuanto a gastos diarios para el turista (comidas, cervezas, etc.).

La mejor manera de llegar a Drake es tomando una lancha desde Sierpe, donde se puede dejar el coche en un aparcamiento vigilado. También se puede llegar en todoterreno por un camino rural que pasa por varios ríos, pero es totalmente desaconsejable durante la época lluviosa ya que el agua de los ríos baja con mucha fuerza. Volar en avioneta desde San José es otra buena opción que ronda el centenar de dólares.

¿Qué hacer en Drake?

En Drake se pueden realizar numerosas actividades: kayak, pasear por el sendero del río Agujitas, montar a caballo por la playa, etc. pero sin duda las dos actividades más interesantes son bañarse por la noche en el mar con el plancton bioluminiscente y realizar una ruta nocturna donde poder ver todo tipo de ranas, arañas y serpientes. Los hoteles ofertan este tour, pero yo aconsejo hacerlo con alguien local, de manera que uno se asegura que el dinero va a parar íntegramente a una familia.

Entre las ranas que podemos ver están la icónica rana verde de ojos rojos, las ranas dardo granulada y verdinegra, muy habitual en la zona, la rana toro, la rana enmascarada, y la más abundante, la rana de cristal, a la cual se le semi transparentan los órganos al trasluz de la linterna.

Ver serpientes es mucho más complicado. Quizá pases al lado de alguna y ni te percates, a no ser que te la encuentres de nariz. Entre las venenosas se pueden ver la víbora terciopelo, la oropel, y muy excepcionalmente la coral. También hay boas constrictoras y arborícolas, y culebras como la bejuquilla, la cordelilla y la ojos de gato, ambas muy parecidas pero pertenecientes a distintos géneros. Algunos mamíferos como los murciélagos, la zarigüeya y la marmosa también son relativamente fáciles de ver.

Para concluir, hay ciertas aves como la tángara lomiescarlata o cardenal, que se ven con mucha facilidad en Drake, al igual que los loros y los guacamayos rojos volando en parejas a primera hora de la mañana; o los zanates con su canto vacilón, córvidos que no faltan en cualquier núcleo urbano del país.


Parque Nacional Corcovado

Nombrado el mejor Parque Nacional del mundo del presente año y el lugar biológico más intenso del planeta por National Geographic. Y con razón.

Protegido desde el año 1975, Corcovado es el último y más importante remanente de bosque tropical primario de la costa pacífica americana. Conserva un bosque inalterado por el hombre de más de 4.000 años y se estima que es el lugar más biodiverso del planeta en relación a su extensión, albergando un 2’5% de todas las especies de flora y faunas conocidas en sus reducidas 42.570 hectáreas terrestres y 5.375 hectáreas marinas (que abarcan los 500m a partir de la línea de costa).

Curiosamente, a pesar de su importancia biológica y su belleza abrumante es un parque olvidado por los ticos, en parte por encontrarse en una zona alejada y de difícil acceso, y en parte por el desembolso que cuesta visitarlo, ya que es necesario contratar un guía.

Ingreso al parque y contratación de un guía

Corcovado dispone de varias estaciones de guardaparques. La central es la estación Sirena, que se encuentra en el corazón del parque, pero no por ello es la más impresionante. Para ingresar al parque se puede partir desde Bahía Drake o Puerto Jiménez en compañía de un guía (obligatorio desde el 2014).

La opción más rápida es acceder en lancha desde los dos puntos, aunque muchos turistas que parten desde Puerto Jiménez prefieren ir en coche hasta la playa de Carate y realizar la caminata de 20 kilómetros y 8 horas a través de la costa hasta Sirena.

Desde Bahía Drake me temo que la única opción convencional es la barca. Para los más aventureros se puede ir a través de la selva por una ruta de unos 10 kilómetros que conduce a la estación de Los Planes en el interior, o a la estación costera de San Pedrillo, a 15 kilómetros.

Tanto la entrada al parque, como la pernoctación y los servicios de comidas se pueden reservar directamente por correo electrónico a través de la oficina del parque, que se encuentra físicamente en Puerto Jiménez, pero la gestión es horrorosa, y al estar obligado a contratar guía, la mejor alternativa acaba siendo contratar la expedición con una empresa que te incluye todo: transporte, comida, entrada y guía certificado.

En Bahía Drake hay una decena de agencias turísticas especializadas que trabajan con grupos reducidos aunque la mayoría de los hoteles cuentan con sus propios guías. Todos ofertan los mismos tours y preguntes donde preguntes, todos te van a ofrecer el mismo precio cerrado; que no son nada baratos, aunque una vez se visita el parque uno se olvida de lo que le ha costado.

Por buscarle un lado humanitario, hay que tener en cuenta que el pueblo de Agujitas apenas puede expandirse y aprovechar los recursos naturales para autoabastecerse, por lo que el turismo es prácticamente su única forma de subsistencia. Aunque siempre hay quien sale ganando más de la cuenta con estos negocios.

Si se tiene la suerte de contactar con un guía que trabaje por libre, sale más económico, pero al tratarse de una comunidad pequeña en la que todos se conocen, ninguno se va a arriesgar a ofrecerse tan abiertamente; existe una especie de hermandad y código tácito bajo el que se respetan unos a otros.

Lo ideal para poder dejarse maravillar por la belleza de Corcovado y vivir plenamente la experiencia de estar en contacto con la naturaleza, es hacer dos noches en el interior del parque, pero el precio es algo elevado. Una sola noche sale más rentable y es suficiente pero se te hará tan corto que querrás estar más, por lo que insisto en que si el bolsillo y el tiempo nos lo permiten, es mejor ir a por las dos noches.

Biodiversidad de Corcovado

En cuanto a la fauna que podremos ver en el parque, dependerá del área que visitemos. En la zona de Sirena la selva es mucho más joven, ya que hace 40 años, antes de que se protegiera el parque, toda la zona era una comunidad de pescadores y no existía ningún bosque donde hoy en día hay árboles que llegan hasta los 30 metros.

Los senderos de Sirena son el mejor lugar para poder ver a los monos ardilla, los pecarís o cerdos de monte y el tapir, que suele estar cerca de las playas. Al ser un bosque más joven y menos tupido, es más fácil avistar aves. Entre las más exóticas podremos ver tucanes castaños, hocofaisanes y varias especies de trogones, familiares del quetzal. El gavilán cangrejero es fácil de ver y si hay suerte, con la ayuda de unos prismáticos se pueda ver al imponente zopilote rey posado en lo alto de un árbol.

Los senderos de San Pedrillo en cambio transcurren por un bosque primario de miles de años de edad, y la sensación transmitida es mucho más trascendental. Por momentos, cuando el dosel de árboles es muy tupido y el sol se esconde entre las nubes, parece que esté a punto de anochecer de la poca luz que llega al suelo. Es de los pocos sitios del país donde podremos ver a los carismáticos monos araña.

San Pedrillo además es zona de tránsito de pumas, relativamente fáciles de ver, y de jaguares. Estos últimos es casi un milagro dar con ellos, pues son muy esquivos y tienen un camuflaje perfecto. Aparte, son animales solitarios que ocupan territorios de entre 30 y 50 km². La mejor temporada para intentar ver tanto a los pumas como a los jaguares, es durante la época seca, ya que la escasez de agua y comida hace que se arriesguen algo más a acercarse a zonas abiertas. Su principal presa son los pecarís, cuya población está disminuyendo drásticamente por culpa de los oreros clandestinos que los matan para alimentarse.

Por la noche, con tan sólo acercarse a la desembocadura de un río, es fácil detectar la presencia de cocodrilos o caimanes, cuyos ojos se iluminan con la luz de la linterna.

Otros animales que pueblan el parque son los basiliscos, lagartos que pueden andar sobre el agua, los anolis y el perro zompopo, una rara mezcla entre camaleón e iguana.

Entre el resto de mamíferos que se pueden ver por todo el parque están la guatusa, el oso colmenero, los monos aulladores, los monos carablanca y los coatís. Estos tres últimos son habituales en todo el país. En San Pedrillo hay un coatí llamado Toño que acostumbra a colarse en la cocina mientras los guardaparques duermen. Los perezosos sin embargo son muy difíciles de ver, pues son muy silenciosos y se camuflan muy bien entre los árboles. Es digno de mención la cantidad de cangrejos ermitaños que hay en las playas, pudiendo llegar a ver centenares de ellos en un sólo vistazo.

Respecto a los insectos, abundan las hormigas cortadoras de hoja, la araña de seda dorada y la araña panadera. Y cuidado, porque también hay hormigas bala.


Isla del Caño

Situada en el océano Pacífico a 20 kilómetros al este de bahía Drake. La isla estuvo a punto de ser convertida en un hotel lujoso con casino por su antiguo propietario, un gringo millonario. Menos mal que el gobierno actuó rápido y la declaró Reserva Biológica en el 1976, expropiándole la isla y paralizando aquella locura.

Hoy en día está solamente habitada por un par de guardaparques y es el mejor sitio para practicar el submarinismo en Costa Rica, por detrás de la Isla del Coco, opción sólo al alcance de los muy adinerados.

Submarinismo en la isla del Caño

Muchos hoteles de Drake ofertan tours de snorkel y avistamiento de ballenas, mas solo hay cuatro centros de buceo especializados y certificados.

Se tarda aproximadamente 45 minutos en llegar desde Drake y en ella podremos ver una gran cantidad de peces: globo, erizo, escorpión roca, loro de cabeza redonda, mariposa barbero, ángel rey, cirujano de aleta amarilla, mero punteado, pargo amarillo y los abundantes cardúmenes de roncadores esmeralda.

También es habitual ver rayas, tiburones de punta blanca, alguna tortuga que otra y las morenas joya y cebra. Si hay suerte, en el camino de trayecto podremos ver delfines tropicales moteados y ballenas jorobadas saltando sobre el agua durante la época de migración (julio-octubre). Y con mucha más suerte, tiburones ballena. Entre la fauna terrestre podremos ver pelícanos pardos, piqueros pardos y fragatas reales sobrevolando por encima del agua.

Las inmersiones comienzan en la madrugada y normalmente entre una inmersión y otra se hace un breve descanso en la playa de Caño, donde se puede aprovechar para charlar con los guardaparques y conocer un poco sobre su trabajo.

Al mediodía, antes del regreso a Drake, se suele hacer una parada para almorzar en la playa de San Josecito, donde los coatís y los monos carablanca esperan ansiosos la llegada de los turistas para racanear comida. Es importante no alimentar a los animales salvajes para no condicionar su comportamiento y tolerancia al humano, aunque mucho me temo que los de esta playa ya están bastante acostumbrados y pueden volverse algo agresivos.


¿Cuántos días es recomendable estar en Drake?

Pues depende sobre todo de las distintas actividades y tours que se quieran realizar. Y también del tiempo y dinero del que se disponga.

Lo mínimo recomendable para poder disfrutar de todo lo que ofrecen Drake y Corcovado es estar de cuatro a cinco días.

Todas las actividades turísticas comienzan temprano por la mañana y acaban a mediodía, por lo que el primer día es prácticamente para llegar en lancha hasta Drake y poco más. Sí se puede en cambio, aprovechar las últimas horas de sol de la tarde para bañarse en la playa, darse un paseo por el sendero del río Agujitas, o hacer un tour nocturno.

Para visitar Corcovado recomiendo dejar dos días para pasar una noche en el interior del parque. Con esto es suficiente, aunque si se pueden pasar dos noches, mucho mejor… pero mucho más caro. El último día se regresa a Drake a mediodía, por lo que se puede aprovechar esa misma tarde para hacer el tour nocturno en caso de no haber tenido ocasión anteriormente, así como como el resto de planes de playa y paseo.

Y por último, un cuarto o quinto día para bucear en la isla del Caño. Los que tengan coche, ese mismo nada más regresar de la isla, pueden tomar la última lancha de regreso a Sierpe para avanzar camino por la tarde hasta su siguiente destino, aunque lo más aconsejable es partir tranquilamente a la mañana del día siguiente cuando las carreteras son más seguras. Los que viajan en bus, ya se queden a dormir en Drake o Sierpe, no les quedará más remedio que esperar a la mañana siguiente para tomarlo.

Los que no dispongan de tantos días siempre pueden comprimir su estancia en Drake y visitar Corcovado en un tour de un día, volviendo a la playa a mediodía.

Charlies
Noche de cena y charleta con los Charlies guía y guardaparques.

Eso es todo. Espero que os haya gustado el artículo y que la información haya servido de ayuda a todos los que estén pensando en visitar el país. Costa Rica es un país excepcional que supo proteger su naturaleza a tiempo, y es admirable la educación y conciencia ambiental que tienen los ticos. Sin duda, algo que los españoles deberíamos comenzar a copiar.

Cualquier consulta, podéis escribirme. ¡Pura vida!

Anuncios